Pedro Paulet
tuvo la certeza de haber encontrado en el cohete el motor insuperable
para toda clase de vehículos y especialmente para los aéreos,
aunque modificando totalmente la estructura y la forma de los aviones
conocidos en ese entonces.
Pedro Paulet decía que todo técnico al tanto de la
historia de invenciones y descubrimientos sabe que el progreso no
consiste en igualar los procesos de la naturaleza, sino en sobrepasarlos.
Si para el transporte terrestre nos hubiéramos reducido a
multiplicar las patas de los móviles, estaríamos donde
estuvieron los Incas que no conocían la rueda, no obstante
poseían magníficos caminos. El pensaba que no era
posible progresar más en la locomoción aérea
imitando el vuelo de las aves. Es decir, que habría que estudiar,
no la aviación sino la "desgravitación",
tendiendo más que a la aeronáutica, a la bien llamada
por M. Rosny, la "astronáutica" o sea el transporte
arriba del planeta, donde casi no hay aire, ni nubes, ni hielo.
Paulet
afirmaba que en tal medio poco valen alas, planeadores y hélices;
lo único que queda como expediente es el cohete y entonces
lo que se impone es una nueva forma del móvil impulsado por
esa propulsión a escape, forma que no debe ser "aerodinámica",
sino "astrodinamica”. Paulet se adelantaba a su tiempo
y predecía el futuro tecnológico del hombre en el
espacio.
Para
Paulet la hélice debe desaparecer por innecesaria y hasta
contraproducente. El explicaba que la hélice no sirve donde
falta aire. El consideraba también que debían desaparecer
los otros elementos del planeador y ser reemplazados por una "nueva
forma" que responda a su función astronáutica,
una vez dominada la gravitación gracias a los cohetes. Esas
funciones y sus conocidos órganos son: perforar la atmósfera
densa o raía mediante el mejor instrumento de perforación
que es “una punta”; mantener la libertad de acción
del astronauta en una cámara hermética, con la forma
más resistente a las presiones exteriores, que es la "esférica",
y permitir el fácil manejo de esa punta exterior desde el
interior de dicha cámara, así como el metabolismo
de ese bólido habitado con cualquier ambiente externo, adaptando
sistemas ya bien experimentados como en los sumergibles.
Estas son las
bases que lo guiaron al concepto del "avión torpedo".