Era
casi un niño cuando inspirado por los cohetes lanzados al
aire durante las festividades de las fiestas religiosas de su ciudad
natal de Arequipa, decide realizar experimentos fabricando cohetes
con canutos de carrizo ligados fuertemente con pitas de caña,
y ataba a las guías de estos cohetes redecillas con piedras,
fierro, roedores o pedazos de metal, para calcular la fuerza que
buscaba. “No se trata de atraer el aire sino de empujarlo”,
solía decir.
Estos experimentos
alarmaban al vecindario, lo cual le obligo a realizar sus experimentos
fuera de la ciudad.
Posteriormente logró conseguir el apoyo de
algunos pirotécnicos locales para construir cohetes con cámaras
impulsoras mas largas y de mayor duración.
Esta fascinación por los cohetes y su sueño
de viajar al espacio fué lo que continuamente durante toda
su vida lo motivó en sus experimentos e invenciones. |